Ella

 

Tengo la seguridad de que le va a ir bien aunque ahora ella no lo ve así. No tengo tan claro qué significa ese bien, es decir, qué lo llena, en qué lugar, haciendo qué, en compañía de quiénes. Como tantos compañeros y compañeras, ha pasado más de dos décadas estudiando. Con diferente significado en cada etapa y con distintas expectativas, ha trazado una línea ininterrumpida, mantenida con tesón, tensión y esfuerzo en ocasiones notable, sabiendo que cada paso condicionaba el siguiente.

Durante todo este tiempo, ha recibido de los mayores un mensaje claro: tienes posibilidad de estudiar, así que si lo eliges es un compromiso prioritario.  Salió de casa, vivió por su cuenta, se ha enfrentado a la dificultad de gestionar el tiempo, de sacar un rato para hacer la compra o poner la lavadora. Ha pasado unos cuantos años con la rutina del tupper en la universidad, con los viajes en autobús, con las fiestas y los pisos de estudiantes. Una experiencia que los que no tuvimos hubiéramos querido tener y que nos parece positiva y creadora de autonomía.

Encantada, se fue lejos a hacer las prácticas. Un país diferente, otro clima, la posibilidad de trabajar con una cercanía a la realidad y una responsabilidad infinitamente mayores que las que podría haber encontrado aquí. Un panorama crudo, inmediato y atractivo del que habla riéndose o con los ojos algo empañados. Volvió porque tocaba, con pena de hacerlo. Ha pasado el verano redactando el trabajo que da cuenta de ello, con la consciencia de que no podía meter todo lo que aprendió por más hojas que escribiera. El otro día lo llevó a imprimir. Estaba contenta. Ya lo ha entregado.

Ha llegado el tiempo del y ahora qué. Quienes tenemos una edad lo hemos vivido. Es como si de repente se relajara todo lo que te ha mantenido funcionando, como si el motor se ralentizara hasta el mínimo. El escenario de la desubicación, las dificultades de lo concreto.

Ha terminado la carrera. Es así, la polisemia de ciertos términos se revela en ocasiones  como esta. Se corre con una meta y hay un momento en que la pista se acaba. Hay que plantear objetivos nuevos, retomar el pulso de los días, ponerse a punto.

Aquí empieza a hacer fresco. El cielo se ha nublado y el otoño está a las puertas. Parte de sus amigas y amigos están fuera, unos estudiando, otros buscando una oportunidad.

La tengo cerca y no valen las frases hechas. La acompaño a ratos. Mi experiencia no le vale, ¿a quién puede servir la experiencia de otro? Los tiempos han cambiado y vienen cuesta arriba. Le toca mover ficha. A ella y a tantos y tantas como ella. Suerte.

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